Dietas y ejercicios:


Vuelta a la calma

El camino después de realizar entrenamientos

Una vuelta a la calma correcta después de entrenar es tan importante como el propio entrenemiento

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El ciclo de la vuelta a la calma

Durante la vuelta a la calma, los valores fisiológicos como la frecuencia cardíaca o el volumen sistólico descienden en forma gradual, permitiendo un paso más lento y menos abrupto al estado de reposo. El trote suave, sin superar las 120 pulsaciones, promueve la movilización del ácido láctico, acortando los tiempos de recuperación. La deuda de oxígeno se paga más rápido al tiempo que los estiramientos ayudan a la musculatura a recobrar su estado natural, liberándola de las tensiones propias del entrenamiento.

Los estiramientos una parte del camino a la vuelta a la calma

Mientras realizamos estiramientos seguimos en movimiento, pero nuestra mente tambien se empieza a relajar con repeticiones que son suaves para el cuerpo.

La elongación del músculo es una de las partes más importantes de la recuperación, y es por ello que en la vuelta a la calma la primera fase debe estar presidida por estiramientos.

Relajar la mente es la parte más importante

Una vez hemos estirado podemos terminar la vuelta a la calma con una sesión de relajación. Esto es aconsejable al menos en sesiones de unos 15 minutos para terminar nuestro entrenamiento correctamente relajados.

Una práctica de vuelta sesión de relajación

Imagínate que estás plácidamente tumbado y dormido en el sofá. En la calle está lloviendo y hace mucho frío, pero tú descansas junto a una chimenea que te calienta y te hace sentir muy a gusto. Puedes observar como saltan pequeñas chispas de la llama que se van elevando lentamente por la chimenea.

El techo de la habitación es de cristal y en él puedes ver como las gotas de lluvia resbalan mansamente juntándose unas con otras. También observas cómo las nubes se mueven con lentitud.

Entre las nubes, aparece una burbuja de cristal que desciende hasta ti, te envuelve y quedas dentro de ella. En la burbuja estás muy cómodo, no sientes frío ni calor, la temperatura es muy agradable.

La burbuja contigo dentro se empieza a elevar lentamente hasta el cielo, podrías tocar las nubes, parecen de algodón y suaves. Se inicia un viaje que te resultará maravilloso.

Vuelas por encima de una montaña nevada, ves como los copos de nieve caen suavemente de las ramas de los árboles. Hay pajarillos que andan sobre la nieve y dejan mansamente sus huellas sobre ella, esconden la cabeza en la nieve y la sacan, dan saltos muy graciosos. Ahora observas un río con unas aguas limpias y cristalinas, puedes ver cómo nadan los peces apaciblemente, son de muchos colores, amarillos, sonrosados, anaranjados…

El viaje continúa sobrevolando un inmenso prado verde, lleno de una suave y fresca hierba, incluso puedes oler su agradable aroma. En un lado ves un pequeño lago con aguas muy tranquilas, en él hay unos cisnes que se mueven mansamente, son muy bonitos, de color blanco. Sus suaves plumas se mueven muy lentamente con la brisa del aire. Junto al cisne que tiene un plumaje amarillo en su cuello hay otro más pequeño, debe ser su hijo, observas como acaricia con su cabeza la barriguita de la madre.

El viaje va acabando, la burbuja retorna su vuelo hacia tu casa, La burbuja desciende lentamente y te deja de nuevo en tu sofá. Ha sido un viaje alucinante y maravilloso. Has estado muy cómodo. Continúas durmiendo tranquilo y plácidamente".

La segunda fase de la sesión de relajación

Fase de vuelta a la normalidad o de despertar: en ella utilizaremos una música más viva que invite a despertarse lentamente del estado de pasividad anterior. Continuamos con nuestra narración:

 "Empiezas a observar a través del techo de cristal como se van abriendo las nubes rápidamente, entre ellas aparecen los primeros rayos de sol, éstos se proyectan sobre tu frente, comienzas a sentir cómo tu cuerpo se calienta, la frente se empieza a mover, el rayo se mueve hasta tu pecho, notas como tu respiración se acelera, ahora los rayos del sol iluminan tus brazos y sientes un hormigueo que llega hasta la yemas de los dedos. Ahora la luz del sol llega hasta tus piernas, notas un pequeño temblor en ellas, incluso sientes cosquilleo en la planta del pie.

Comienzas a despertarte, mueves todo tu cuerpo, abres los ojos y te das cuenta que el viaje de la burbuja ha sido un agradable sueño".

Tras la narración podemos hacer un comentario en grupo de las sensaciones que han tenido, de los aspectos que más les ha gustado, si desean realizar otra práctica en el futuro…